Según los últimos datos del indicador de sensibilidad de reforma, éste claramente ya marca un claro retroceso que, previsiblemente, se traducirá en una caída constante de la actividad a partir de este verano.

El valor promedio entre 2018 y 2022 (hasta el mes de junio) de este indicador es de 53. Sin embargo, durante el primer semestre de 2022 ha caído a 49, siendo ya en junio de 44,6. Es de hecho el mes de junio en el que este indicador está más bajo desde que tenemos registros (2018), y es el primer semestre más débil desde 2019, pero con una tendencia claramente descendiente.
Los bienes de consumo duradero como la reforma suelen resentirse ante la crisis de confianza de los consumidores, que es la antesala de la crisis económica. De ser así, una vez se vaya finalizando la actividad aún existente en este segmento, que es la inercia resultado del boom de 2021 e inicio de 2022, el sector empezará a tener una menor actividad.
Tras el efecto boom generado entre el verano de 2020 y durante 2021, ya esperábamos un retorno a la media de la actividad, pero en la situación actual el indicador avanza un otoño más difícil de lo previsto. El año resultará positivo (la estimación está en torno al 3,5% en actividad), pero la tendencia del último semestre negativa.

Todo ello en un contexto de búsqueda de ejecución de los Fondos Europeos, que pueden ser una palanca para evitar la creciente caída de actividad en reforma, pero que va a requerir de un nuevo diseño del proceso comercial, del rol del punto de venta y de cómo el distribuidor puede ser un activo en este proceso.
Desde Andimac, ayudamos a nuestros asociados para reorganizar su modelo comercial y sacar partido a los fondos europeos de forma activa a través de formación especializada, y a estar al día y a desgranar las convocatorias de ayudas que van publicando las distintas comunidades autónomas.
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